El número de detenciones prácticamente se duplicaron en 2007, con 235 hombres apresados. A esa cifra hay que sumar otro medio centenar de arrestados que no llegaron a declarar ante el juez al no hallar los agentes pruebas incriminatorias durante los registros e interrogatorios.
Cada uno suele estar en posesión de entre tres y cinco discos duros y numerosos compactos con capacidades de millones de fotos o miles de vídeos. En una década, la BIT ha puesto ya las esposas a 1.300 pedófilos. La Guardia Civil, que cuenta también con unidades especializadas, no ha ofrecido los datos de 2007.
«La mayoría son puestos en libertad a la espera de juicio porque suele ser gente normal, con domicilio y empleo conocidos y sin riesgo de fuga», asegura a LA RAZÓN Enrique Rodríguez, inspector jefe de la BIT y encargado de Protección al Menor.
El perfil del pederasta «no está definido», ya que «tenemos de todo, desde adolescentes de 14 años hasta personas mayores, desde obreros de hasta abogados». El inspector aportó otro dato que da una idea del sentimiento de culpabilidad que puede invadir al pedófilo: desde 1999, año de creación de la Brigada «se han suicidado ya cinco acusados».
El último, Carlos García Ramos, profesor de inglés durante 15 años en el colegio de primaria Versalles de Avilés (Asturias), quien se quitó la vida el pasado verano después de que se le intervinieran seis millones de archivos, la mayor cantidad aprehendida a una sola persona.
Contacto directo
Una de las mayores preocupaciones de la Policía y de los padres es que los consumidores de pornografía infantil -pederastas en potencia, si es que no han abusado ya de algún menor-, trabajen en contacto directo con niños en colegios, campamentos o instalaciones deportivas.
Para intentar ponerle remedio, la BIT trabaja en la recopilación de una base de datos de pedófilos en España, aunque de uso restringido y exclusivamente policial, lejos de las listas públicas de pederastas existentes en países como Reino Unido.
En cuanto a los medios, Rodríguez lamentó que los 45 agentes de la BIT que forman las nueve unidades que trabajan contra el «ciberdelito» «no dan abasto», y que llevan a cabo 100 operaciones al año. De hecho, «tenemos ya dos muy importantes, y estamos sólo a 2 de enero».